POPULAR – SANTANDER, en entredicho. Jesús Quero

Fecha: 9 junio, 2017

Escrito por:

Jesús Quero
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La noticia.

La compra de Banco Popular por el Banco Santander, por un euro, inicialmente presentada como el resultado de una operación ejemplar, empieza a mostrar importantes sombras, sobre todo para los inversores perjudicados. Es cierto que el desenlace ha pretendido salvaguardar el interés público y el de los clientes depositantes, pero se vislumbran dudas acerca de la transparencia del proceso.

El proceso.

La solvencia de cualquier entidad financiera se resquebraja ante la pérdida de confianza de los clientes e inversores. Banco Popular tenía problemas de liquidez y en 2016 realizó una ampliación de capital como medida de refuerzo de solvencia, ampliación a la que acudieron en masa tanto los accionistas de la entidad como nuevos inversores. Pero menos de un año después volvían los problemas de liquidez y el banco se planteaba, con un nuevo equipo directivo, bien otra ampliación o bien la venta del banco. El escaso interés por parte de posibles compradores precipita la pérdida general de confianza y las autoridades europeas acaban constatando la inviabilidad de la entidad, ponen en marcha el mecanismo de intervención y finalmente se decide la venta a Banco Santander por un euro.

Las sombras.

Comprar una empresa por un euro es también, cuanto menos, extraño. El valor de una empresa puede ser positivo o negativo, pero no neutro. Mediante un procedimiento de intervención por parte de las autoridades, se permite que una entidad compre otra y se fija un precio, que no puede corresponder al valor real de la empresa vendida. Si el valor real fuese positivo, el precio debería ser otro; y si el valor real fuese negativo, ningún comprador estaría dispuesto a asumir todas las obligaciones que la compra de una empresa conlleva.

Desde antes de la ampliación de capital de 2016, algunos accionistas planteaban ya la posible responsabilidad de los gestores del banco en la delicada situación del Banco Popular. La forma en que se realizó la ampliación, a pesar de la estricta vigilancia a la que fue sometida por las autoridades, también fue cuestionada por posible falta de transparencia.

La cuestión que se plantea hoy es la posibilidad de que los accionistas, principales perjudicados por la operación de venta, recuperen el valor perdido de sus acciones.

 

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